Criterios
El valor de Ashoka, especialmente como "Red Mundial" se sustenta en su capacidad de seleccionar únicamente emprendedores sociales de alta calidad, impulsores de ideas poderosas e innovadoras.
Al evaluar a los candidatos, Ashoka aplica inicialmente un primer criterio excluyente y, posteriormente, otros cuatro.
La prueba de fuego: Una idea nueva
Ashoka sólo seleccionará como Emprendedor Social a aquella persona que esté profundamente comprometida con una idea nueva, una solución innovadora a un problema social, que cambiará los patrones de trabajo y conducta en un campo de acción determinado, ya sea educación, salud o cualquier otro, a nivel nacional (o a un nivel más amplio si se trata de un país pequeño).
Por ejemplo Ashoka nunca apoyaría la creación de una nueva escuela o un hospital sino que apoyaría a aquella persona que esta proponiendo un nuevo modelo o una posibilidad de reforma del sistema educativo o sanitario que asegure cambios en las escuelas y en los hospitales del país o de la región del candidato.
Si no podemos definir claramente cuál es la idea innovadora capaz de generar un cambio de patrones, la candidatura no será viable. Esta etapa del proceso es sumamente difícil, y es excluyente.
Además de esta prueba, Ashoka define cuatro criterios fundamentales que todos los candidatos deberán demostrar: creatividad, calidad emprendedora, impacto social de la idea y calidad ética.
Primer criterio: Creatividad
Los emprendedores sociales con éxito deben ser creativos en la acción, tanto en la definición de metas como en la manera de resolver los problemas que surgen a lo largo del camino. La creatividad es una constante imprescindible, día a día, año tras año, para alcanzar el éxito.
La creatividad también es una fuente de motivación para el emprendedor social. Dado que la idea le pertenece, pondrá mayor voluntad y dedicación que cualquier otra persona para hacerla realidad.
La creatividad no es una cualidad que aparece de pronto en la vida adulta de una persona; casi siempre se manifiesta desde la juventud.
Segundo criterio: Calidad emprendedora
Ashoka busca un pequeño número de personas que, por temperamento, sean emprendedores de primer nivel. Este es el más estricto de nuestros criterios. Entre miles de personas emprendedoras, muy pocas son capaces de efectuar cambios en las normas que rigen su área profesional y social.
La personalidad emprendedora, ya sea en el ámbito de los negocios o en el área social, puede identificarse claramente ya que tiene características especificas. Si bien existe mucha gente que tiene la habilidad de liderar, administrar o conseguir que las cosas se hagan, muy pocas son capaces de cambiar los patrones vigentes al menos a nivel nacional.
Confundir éstas u otras cualidades de liderazgo con el tipo de persona específico que busca Ashoka es el error más común en el que se incurre al intentar aplicar este criterio. Si bien estas cualidades son complementos útiles de la personalidad emprendedora, no definen su esencia.
De hecho, el término "emprendedor" se usa de forma imprecisa para designar desde individuos que actúan como simples comerciantes hasta eminentes gestores. Del mismo modo, es común que el término "emprendedor social" se utilice para describir a los miles de líderes comunitarios y directores de organizaciones ciudadanas. Sin embargo, no son éstas las personas que buscamos.
Ashoka busca hombres y mujeres que estén profundamente comprometidos e identificados con una idea, personas perseverantes dispuestas a refinarla, ponerla a prueba y luego difundirla hasta que se constituya en un nuevo patrón para la sociedad en su conjunto.
La gente con este tipo de personalidad está compenetrada con su idea. Esta idea casi siempre es fruto de toda una historia personal. Su interés comienza generalmente a manifestarse en la juventud y luego, de una manera más o menos intuitiva, estas personas participan en un largo aprendizaje que les otorga un importante dominio de su campo. Van conociendo su historia, sus protagonistas, sus instituciones, la antropología, la política y la tecnología, llegando al punto de poder prever la siguiente fase histórica de ese campo e imaginar la mejor manera de impulsarla. Es precisamente su personalidad lo que determina que siga este camino y no otro.
Cuando la persona reconoce que tiene una idea que puede cambiar el área en la que trabaja, y cree tener la capacidad de ponerla en práctica, ha alcanzado el punto "mágico" y decisivo de su vida, el momento en que el emprendedor propiamente dicho entra en acción. A partir de este momento, la persona dedica su vida a hacer que su idea se convierta en el nuevo capítulo de la historia. No se interesa por nada más. Intuitivamente sabe que está dispuesta a consagrar los siguientes 10 o 15 años de su vida a conseguir que ese desarrollo histórico se concrete. Su idea se convierte en la misión de su vida.
Este grado de devoción y entrega es esencial para transformar la idea en realidad y es por eso que Ashoka insiste en que los candidatos dediquen el 100% de su tiempo al desarrollo de su idea durante la etapa inicial. Si el candidato no está dispuesto a hacerlo, es probable que no haya desarrollado su idea lo suficiente como para tener la certeza de poder conseguir los cambios que tiene en mente, o bien es posible que no sea un emprendedor de los que Ashoka identifica y apoya. Debido a lo complejo que resulta averiguar si el individuo en cuestión tiene el este temperamento e identificar si ha superado la etapa de aprendizaje, es importante que el candidato demuestre, tanto en la acción como en las palabras, estar preparado para lanzar su idea. Esta es una prueba clave para Ashoka.
Los verdaderos emprendedores deben ser tanto grandes visionarios como extraordinarios detallistas y estar permanentemente dedicados a encontrar los "cómo" que son imprescindibles conseguir que la idea se desarrolle y se expanda.
El emprendedor persiste en su idea a pesar de los obstáculos que puedan surgir a lo largo del tiempo. Su dinamismo y determinación son cualidades que lo distinguen de los demás. Otro de sus rasgos característicos es su grado de refinamiento en el análisis y de detalle en la planificación.
Tercer criterio: Impacto social de la idea
Un emprendimiento social con éxito no sólo requiere un emprendedor capaz de desarrollar una idea, sino también una idea nueva, convincente y práctica que sea sencilla y se difunda por mérito propio. Por lo tanto, este criterio, a diferencia de los dos anteriores, se centra en la idea misma y no en el candidato.
Ashoka sólo se interesa en aquellas ideas que puedan cambiar significativamente un campo de acción y producir un impacto a nivel nacional o, cuando se trata de países pequeños, un impacto regional más amplio (las ideas que se apoyan generalmente tienen la capacidad de trascender las fronteras nacionales).
La primera pregunta que debemos formular al aplicar este criterio es: suponiendo que el emprendedor tenga éxito en la implementación de su idea en un sólo lugar y después, por alguna razón, desaparezca, ¿es probable que quienes trabajan en su mismo campo consideren este concepto o demostración lo suficientemente innovador, viable y atractivo como para apropiárselo e incorporarlo a su trabajo? Para definir el potencial impacto social Ashoka intenta también entender cuántas personas y en qué medida se beneficiarían con la aplicación de dicha idea.
Cuarto criterio: Calidad ética
A pesar de que el equipo de selección de Ashoka evalúa la calidad ética del candidato mediante numerosas entrevistas y realización de referencias, este criterio es tan importante para nuestra organización que pedimos a todas las personas que participan en el proceso de selección que evalúe rigurosamente esta cualidad en todos y cada uno de los candidatos. Esto requiere apelar más al instinto y la intuición personal que al análisis racional pero para Ashoka es un criterio fundamental por varias razones.
Para introducir profundos cambios estructurales en una sociedad, el emprendedor social necesita transformar la manera de actuar de mucha gente. Si la gente no confía en el emprendedor, su posibilidad de éxito se reduce notablemente. Por otro lado Ashoka considera que el mundo ya tiene bastantes líderes públicos poco fiables como para añadir más a la lista. Finalmente considerando que la calidad de la organización depende del libre intercambio de información e ideas entre los Emprendedores Sociales, si alguno de ellos resulta poco confiable, su presencia en la red podría generar un ambiente poco propicio para la discusión y el intercambio.





